jueves 13 de marzo de 2008

NARRATIVA MINERA EN EL PERU

Por: Roberto Rosario Vidal

Revisando baúles y trastos empolvados en el terrado de la casa provinciana, encontré una caja repleta de herramientas e implementos de minería que pertenecieron al abuelo Abel. Entonces mis preocupaciones de estudiante de los primeros años de secundaria se orientaban al andinismo, deporte no muy en moda como ahora, pero que me permitió descubrir los territorios ubicados detrás de los cerros y la cordillera nevada que circundaba el universo local. La lámpara de carburo, las botas y el viejo casco, quedaron como una estampa que el tiempo se encargó de ocultar en algún lugar de la memoria. Mucho tiempo después, cuando creía que había culminado mi carrera profesional, luego de dos décadas de trabajo en diversas dependencias del estado, como tirado por cuerdas invisibles fui incursionando en la aventura minera con tanto o más entusiasmo que los deportes juveniles; pero esta vez con la responsabilidad que la vida da a las cosas convirtiéndose en mi quehacer permanente, fuente de trabajo y de vida.
Desde los tiempos de aquel impacto que me provocó la maravillosa lámpara de minero y los implementos del abuelo, a la fecha, la minería ha dado pasos gigantescos. Las perforaciones hace tiempo que han abandonado el trabajo a pulso dejando atrás el pico, la barreta y las palas, abriendo paso a tecnología cada vez más moderna y funcional. A mediados de los ochenta despojándome violentamente de ternos y corbatas que me encorsetaron durante tantos años, tuve oportunidad de presenciar el violento avance de la tecnología minera que dejaba atrás las perforadoras Cannun accionadas con aire comprimido para dar paso a los jumbos electro hidráulicos de un brazo, que en una jornada realizaban la perforación de tres frentes, en lo que se refiere a minería subterránea y al desbroce de los cerros con maquinaria pesada, para que de un dinamitazo se echen abajo toneladas inimaginables de mineral, que después se transportaba a los pads de lixiviación, en la minería de tajo abierto.
Veinte años laborando en minas del norte, centro y sur, nos da autoridad para reclamar con justicia, la ausencia de una literatura que testimonie el trabajo de los mineros, justificando la muletilla que repiten políticos y empresarios: Perú, país minero por excelencia.
“Tú te encargarás de ello, escribiendo en tus horas de descanso en la mina”, me sugirió un escritor amigo. Asumí el reto, aún a sabiendas que no sería en ese período, porque en las minas el descanso es realmente descanso, porque caes rendido después de las duras jornadas de trabajo, que largamente superan las ocho horas. Dicha frase muestra el desconocimiento de esta opción laboral, cuyos resultados dan tantas satisfacciones a la economía nacional, sin embargo muy poco o casi nada, el resto del país sabe en qué consiste.
La labor minera sigue siendo extraña para los propios peruanos y esto sólo puede tomarse como una gran desconsideración, la más supina ignorancia de la opción laboral que congrega a numerosos compatriotas que ofrecen lo mejor de sus conocimientos y el mayor de sus esfuerzos. Desde adentro, con la convicción que nos da estar tantos años apartado de amigos y parientes que relacionan a la minería como oportunidad de fácil y pronta riqueza, podemos afirmar que todo lo que hasta hoy se ha escrito referido a la minería ha sido tangencial, superficial, como quien cuenta lo que alguien le dijo o tan lejano en el tiempo que ya no corresponde a técnicas y procedimientos empleados en nuestros días.
Los avances tecnológicos sorprendentes facilitan enormemente la labor de los mineros, haciéndola menos penosa que antes; pero el sólo hecho de tener que trabajar lejos de la familia, en lugares inhóspitos por la altura o la distancia y en constante riesgo de perder la vida de modo súbito o lentamente por la exposición a los polvos contaminados, gases y otros riesgos, constituyen, la prueba fehaciente de fortaleza física, espiritual y de coraje, aparejados de heroicas conductas dignas de catalogarse como valores sublimes que van desde la solidaridad hasta el heroísmo. Pocos conocen pues en qué consiste el trabajo minero y es probable que se hayan quedado con las imágenes y testimonios de escritores del pasado. Esta fuente de trabajo ya no tiene que ver ahora con los pallaqueros y capacheros de antaño, salvo en remotas minas informales.
Volviendo a la narrativa minera, es preciso revisar todo lo que hasta hoy se ha escrito, para saber a ciencia cierta cuan justos o injustos somos los escritores, frente ésta temática que obviamente no trata de las comodidades citadinas de las cuales se escribe tanto, sino de otro tipo de gente y formas de vida cuya existencia es preciso conocer, porque una vez superados los temores y dudas respecto a los resultados de ésta industria, tal vez la más ignorada y vilipendiada, se desarrollará un nuevo concepto de la principal oferta de trabajo y bienestar de los peruanos y hermanos mineros de Latinoamérica.
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Cómo será de marginal la minería en el Perú, que a falta de un estudio sobre la historia y desarrollo de la literatura minera a cargo de escritores y literatos, los mismos mineros hayan tenido que abocarse a la labor pionera de compendiar el acontecer artístico y literario referido a ésta temática.
Reconocemos por ello el mérito hasta ahora no imitado ni superado, del ingeniero Mario Samamé Boggio quien dedica el tomo II de la colección El Perú Minero, al tema Artes y Letras. En éste voluminoso estudio de más de 600 páginas publicado el año 1979, el autor reúne ensayos, narración, poesía, canciones, teatro, folklore y peruanismos.
A Dios Gracias, a través de los tiempos la minería ha impresionado a propios y extraños, dejando valioso testimonio de la importancia del quehacer minero, tema que por ignorancia o desinterés no cautiva el exquisito gusto de determinados críticos literarios urbanos, ni motiva a las instituciones encargadas de promover el desarrollo de uno de los más importantes sectores productivos, en la conciencia de los pueblos.
Mal podemos reclamar por ello la adhesión de la población a un evento económico tan importante como la minería, si no hemos agotado los esfuerzos por difundir el quehacer minero; motivar el conocimiento de los intelectuales y artistas, de esta fuente de ingresos, quién sabe una de las que tiene mayor incidencia en el mercado laboral.
Con el afán de evaluar a la luz del tiempo y las circunstancias en las que actualmente se desenvuelve la minería emprendemos la tarea de revisar el proceso y desarrollo del tema de la narrativa, por ahora, con miras a trabajar más adelante lo concerniente a poesía, teatro y otros campos.
Cuentos y relatos sobre temática minera encontramos en periódicos, revistas y antologías, pero también extrayendo capítulos o fragmentos de novelas cuyo tema principal puede ser otro. Pocos autores en el Perú han producido un número suficiente de cuentos y/o relatos capaces de publicarse con el título general de narraciones mineras, como si ocurre por ejemplo en el vecino país altiplánico, donde ha calado con mayor profundidad la conciencia de país minero.
Para el efecto nos proponemos revisar la narrativa nacional sobre temas mineros, organizándola en orden cronológico de publicación y caracterizándola de acuerdo al tipo de evento minero, que trata cada una de las obras a las que hemos podido acceder.

RELATOS
Tomados de la tradición oral existen infinidad de relatos sobre el muki o duende que habita en las minas cumpliendo diversos roles: Guardián de riquezas naturales, protector del medio ambiente, representante maléfico del demonio, travieso personaje con poderes sobrenaturales que juega con los mineros, salvador de trabajadores de minas perdidos en la maraña de los túneles. Pero además se encuentra relatos y crónicas sobre travesías, exploraciones, impresiones de viaje, referencias y anécdotas, escritas desde los inicios de la colonia por personajes ilustres como Alexander Von Humbolt, Antonio Raimondi, José de la Riva Agüero, Luis Alayza y Paz Soldán y Aurelio Miro Quesada, entre muchos otros.
CUENTOS
· Una aventura del viejo Beaumont
Uno de los cuentos de más antigua data reproduce el tomo II de la obra de Mario Samamé titulado Una aventura del viejo Beaumont cuyo autor es el ingeniero de minas Felipe de Lucio M. Escrita en Quespesisa el 25 de septiembre de 1891, según el compilador, fue publicada en edición mimeografiada con distribución restringida. Trata de una aventura romántica del estudiante de la escuela de minas Elio de Beaumont con una campesina mestiza llamada Angelita a quien enamora durante el período de prácticas pre profesionales, como una forma de hacer llevadero el tiempo, en las rigurosas soledades de la mina: “Me sentí poseído del violento deseo de sociedad, de afecto. El aislamiento moral me mataba”. Cuando años después el protagonista retorna, ya profesional a trabajar en la mina, le informan que al poco tiempo de su partida, Angelita fue raptada por un montonero que azolaba la región. Beaumont se enfrenta al montonero y le da muerte, pero no puede salvar la vida de la mujer y su hijo, que resulta ser producto de la relación juvenil de la campesina con el joven estudiante de ingeniería. Amena historia romántica que muestra la relación hombre-sociedad en un contexto minero, abordando de manera colateral el tema minero.
Caracterización: Historia romántica en ambiente minero.

· Las tradiciones de Ricardo Palma
El gran tradicionista Ricardo Palma (Lima,1833-1919) consigna en "Las Tradiciones Peruanas" dos importantes títulos referidos a temas afines con la minería: La desolación de Castrovirrena (Crónica de la época del decimoctavo virrey del Perú) y La mina de Santa Bárbara.
La primera trata del origen de la villa de Castrovirreina a raíz de la invitación que hiciera un indio procedente de uno de los distritos de Huancavelica a doña Teresa de Castro, esposa del virrey don García Hurtado de Mendoza, para bautizar a su menor hija. Cuenta el tradicionista que una mañana un indio se presentó en el patio del palacio del virrey con varias llamas cargadas con barras de plata, obligando a la virreina a aceptar “como si fuesen bizcochuelos, las consabidas barras y excusarse por la mezquindad del agasajo”. Cinco semanas después, cuando la virreina llega al mezquino pueblo indio, el compadre “había tapizado con barras de plata el espacio que mediaba entre el sitio donde se apeó la virreina y la puerta de su choza. Al día siguiente tuvo efecto la ceremonia bautismal, y con ella la formación de una nueva villa”. Esta villa minera progresó -dice Palma- con la abierta protección que le dispensara el virrey García Hurtado de Mendoza, convirtiéndose en una ciudad señorial donde los ricos mineros quisieron imitar el lujo, los caprichosos dispendios, las vanidosas fantasías y la manera de ser de los de Potosí y Laycacota.
La tradición La mina de Santa Bárbara, como la anterior, describe la forma de vida de un pueblo rápidamente enriquecido con el producto de minas ingenuamente obsequiadas por campesinos ignorantes del valor del metal que fueron causa de banales dispendios y lujos desmedidos. Esta narración transcurre en el cabildo de Huamanga por el año de 1564, con motivo de la celebración del Corpus donde se describe la pomposa procesión por las calles de la ciudad acompañando “a los cofrades de Nuestra Señora del Rosario con su mayordomo, el ricacho minero don Juan García de la Vega”. En el capítulo II de la misma tradición se narra la revelación del secreto de parte de un cacique indio de Guancavilca a don Amador de Cabrera, que lo convierte “en dueño de la famosa mina de azogue de Huancavelica y realmente el hombre más rico del Perú”. Esta mina de cinabrio sería conocida como Todos los Santos, Descubridora o Santa Bárbara.
Caracterización: Tradiciones sobre el origen de minas y riquezas producto de la minería.
· Lampadas de minero
Nacido en Masma (Jauja) el 7 de mayo de 1905, Augusto Mateu Cueva fue autor de la prosa poética Gualda y Rosicler (Lima, 1940) y el libro de cuentos Lampadas de minero (Lima, 1941). Se tiene referencia que Augusto Mateu trabajó desde 1928 en la mina Morococha hasta el 2 de agosto de 1969. El libro que hemos consultado, fue publicado el año 1988 por el Centro de Cultura Popular Labor, de Centromín Perú. Está conformado por seis cuentos: El alcoholismo, Fundación de una biblioteca obrera, La comisión escolar obrera, Organización de un club deportivo, una actuación cultural y La jarana. En el epílogo del libro titulado: Aproximación a la obra de Augusto Mateu Cueva, el escritor Luís Pajuelo Frías explica el rol de intelectual de avanzada que le cupo desarrollar a Mateu Cueva, poniendo la literatura al servicio de la educación del proletariado para fundar el nuevo orden, el socialismo: “El autor de Lampadas de minero fue un hombre producto de su época. Partícipe de una vanguardia intelectual integrado al partido comunista, compartió consecuentemente las convicciones de su organización”.
Caracterización: Cuentos orientados a educar y organizar a la clase trabajadora creando una cultura proletaria, acorde con las concepciones políticas de la época.
· Cobriza
Félix Huamán Cabrera (Lima, 1943), importante exponente de la narrativa andina contemporánea, es autor del cuento largo Cobriza, publicado en mayo del 2001. La toma de rehenes en la mina Cobriza desencadena la suspensión de garantías y dura represión de los amotinados produciéndose la muerte del secretario general del sindicato Pablo Inza. Este hecho motiva nuevas manifestaciones y protestas que reciben por respuesta represalias contra los mineros que son capturados y encerrados en las prisiones más alejadas y seguras del país. Inexplicablemente Pablo Inza aparece ante sus compañeros de lucha recluidos en el penal El SEPA y su voz se escucha en las manifestaciones y marchas de sacrificio. Corre la voz, Pablo Inza no ha muerto. Hemos escuchado su voz arengando “desafiante, enérgico y sin temor levantando el ardor de los pechos obreros”. Los policías lo buscan confundidos, desentierran su cadáver que ellos mismos han matado y lo llevan ante sus jefes. El pueblo sigue escuchando sus arengas. Está presente junto a los mineros.
Caracterización: Cuento sobre las luchas reivindicativas de los trabajadores mineros.
· Inundaciones
Incluido dentro del libro de cuentos Siete rosas de Hierro (Lima, 2003), el cuento inundaciones del escritor Zeín Zorrilla, trata de los avatares de un ingeniero de minas y su personal, que luchan por mantener operativa una antigua mina de plata que por desinterés de los dueños en comprar repuestos para las bombas, comienza a inundarse. Desesperado, como última determinación ante la falta de respuesta de los múltiples mensajes enviados por radio y teléfono, el jefe de la mina decide viajar a la capital de la república para poner al tanto de sus necesidades a la despreocupada dueña de la compañía. Conforma una comisión que en Lima consigue, por error de la secretaria, una cita en la casa de la dueña que esperaba a otros invitados, donde se enteran que ella acaba de recibir una fuerte indemnización de parte de la compañía de seguros por la inundación de la mina, uno de los tantos negocios que posee. Sin respuesta decide regresar a trabajar hasta donde den sus fuerzas, para no desmoralizar a los trabajadores. La gente de la mina estaba destruida moralmente y él no podía matar la última ilusión que les quedaba.
Zeín Zorrilla (Huancavelica, 1951). Los Andes peruanos en plena efervescencia social y el impacto del desborde social en la costa, constituye la temática de sus obras, siendo el cuento Inundaciones, el primero que publica sobre aspectos mineros, pese a que por razones laborales se encuentra muy vinculado al mundo minero (es ingeniero mecánico). Zeín Zorrilla, importantes narrador contemporáneo, cuyas obras se abren camino por derecho propio en el panorama literario nacional.
Caracterización: Cuento cuya temática está estrechamente vinculada con el quehacer minero.

NOVELAS
· El tungsteno
En cuanto a obras literarias de largo aliento, El tungsteno del extraordinario vate César vallejo, si bien se desenvuelve en un escenario minero (Quivilca), trata fundamentalmente de la problemática socio económica de los negocios mercantiles de “Marino hermanos” y las implicancias político sociales del comportamiento de un subprefecto desatinado y la burguesía local de Colca.
El Tungsteno (Madrid, Ed, Cenit, 1931 (Colección “La novela proletaria) como afirma Giovanni Meo Zilio tiene “un valor más político que literario” (Perfil de Vallejo. (En: Visión del Perú. 1969. P.28). Fue escrita en un período de la vida del poeta que Luís Monguió denomina de activismo político-literario. Esta novela fue publicada al poco tiempo de abandonar Paris y establecerse en España el año 1931, fecha que coincide con su incorporación al partido comunista español. Es considerada como novela proletaria, por su finalidad eminentemente política, lo que no desmerece la preocupación del autor por abordar la temática minera, aun cuando no de manera frontal y objetiva.
Caracterización: Novela sobre los negocios mercantiles en un campamento minero.
· La serpiente de oro
Ciro alegría, (Sánchez Carrión - La Libertad, 1909- Lima 1967) publicó las novelas La serpiente de oro (1935), sobre la vida de los nativos a orillas del Marañón; Los perros hambrientos (1939), que retrata la lucha del hombre contra la naturaleza hostil en las serranías peruanas y El mundo es ancho y ajeno (1941), también de tema indigenista y el libro de cuentos: Duelo de caballeros (1963).
Un capítulo de su primera novela La serpiente de oro, que lleva el mismo nombre de la novela, refiere las peripecias de un ingeniero que explora los recovecos del río Marañón: “Muchos días estuvo, río arriba, examinando arenas y empaquetándolas. Daba buen resultado todo el lecho. En los remansos había una cantidad prodigiosa. El reguero de oro no acababa sino en Pataz y acaso más arriba”. Pero una víbora venenosa “la intihuaraka” frustra violentamente sus aspiraciones, al morderle en el cuello, causándole la muerte.
Caracterización: Breve capítulo de la novela La serpiente de oro referida a labores de exploración minera en las riberas del Río Marañón.
· El retoño
Julián Huanay Raimondi (Jauja, 1907 – Lima, 1969). Fue chofer, dirigente sindical, escritor y periodista. Autor de Silabario sindical (1945), Orientación sindical (1948), El retoño (1950), Mariátegui y los sindicalistas (1956) y Suburbios, relatos (1968).
La novela El retoño, cuya obra alcanzó mayor difusión al ser reeditada en 1969 por la entonces “Casa de la cultura del Perú”, es un libro de lectura obligada por su temática realista y humana. Trata de las peripecias de un niño que escapa de su comunidad nativa para buscar trabajo y una vida mejor que la que le ofrecía su modesta familia. La obra describe entre otras aventuras, la explotación que sufren los niños en los exteriores de las minas en labores de “pallaqueo” o recojo de mineral expuestos a las inclemencias del tiempo (lluvias, heladas, enfermedades) y los riesgos mortales de los más grandecitos que trabajan de “capacheros” o cargadores de mineral que se adentran en las profundidades del socavón sin implementos de seguridad que los protejan del polvo contaminado de sílice, los gases mortales o la caída de rocas.
Caracterización: La novela El retoño del escritor Julián Huanay, si bien no trata íntegramente de la temática minera, en los breves capítulos que describe las experiencias de Juanito Rumi en las minas del Centro del país, pone de manifiesto un profundo conocimiento de la problemática minera, retratando con fidelidad y realismo la cruda realidad del trabajo infantil en labores prohibidas por las leyes, lo que demuestra la inoperancia de la aplicación de la legislación existente.
· Crónica de San Gabriel
Julio Ramón Ribeyro (Lima 1929-1994), es uno de los narradores peruanos más notables del siglo XX; su obra es la expresión representativa del realismo urbano, principalmente limeño de la mitad del siglo pasado; sin embargo, dos de sus más importantes historias ocurren en ambientes rurales de provincia, como su novela Crónica de San Gabriel (1960) y el impresionante relato Silvio en el Rosedal (1976). La primera se desenvuelve en Tulpo, caserío ubicado, en la provincia de Santiago de Chuco y la siguiente, en el valle de Tarma.
Revisando su obra narrativa encontramos en la novela Crónica de San Gabriel, breves referencias a la temática minera en el capítulo XIII que lleva el título La pequeña revuelta. Trata de un incidente motivado por el maltrato a los trabajadores por parte de los patrones de la mina: El “colorado” Felipe y “el sordo” (capataz). Un grupo de mineros encabezados por los más viejos Parián y Molina, colocan un costal sobre la cabeza y el cuerpo de Felipe y le dan de golpes. Tras ser auxiliado por Leonardo y sus amigos, logran arrestar a los sublevados. En el capítulo siguiente los 13 detenidos son interrogados. Con muestras de arrepentimiento, declaran que embriagados fueron azuzados por Parián y llevados a San Gabriel. La causa, era el maltrato del sordo, “que los hacía trabajar hasta caída la noche y no les había permitido velar ni enterrar dignamente a un compañero difunto”.
Merece resaltar la posición del narrador en primera persona (Luís): “Yo
Hubiera deseado vivamente el triunfo de la gente de la hacienda (se refiere a los mineros sublevados); pero al ver caer abatido a Parían a manos de Felipe, justifica el triunfo de los patrones, “después de todo, era la suerte de la gente con quienes convivía, de quienes me trataban como uno de los suyos, la que se jugaba en ese momento”. Esta posición del narrador es coincidente con la del autor que en carta dirigida de Munich a su hermano Juan Antonio, fechada el 1 de junio de 1956, dice refiriéndose a José María Arguedas: “El ve la tierra desde la “situación” del indígena, del oprimido. Yo lo veo, no diré desde la “situación” del opresor, pero si desde una indiferente complicidad”.
Tuve oportunidad de laborar en dos minas de Santiago de Chuco, la segunda en predios cercanos a Angasmarca, Mollepata y Tulpo (Provincia de Santiago de Chuco), éste último lugar, convertido éstos últimos años en aeropuerto clandestino. Nadie recuerda en la zona la enriquecedora estancia de JRR. En una entrevista a Yolanda Rabines, posible inspiradora del personaje Leticia de la novela Crónica de San Gabriel (Revista Santiago de Chuco No. 9. Año 2000), doña Yolanda refiere que el citado levantamiento de mineros posiblemente ocurrió en “la mina Compaccha. Pero desde la hacienda (Tulpo) no se controlaba el trabajo de éstas minas. Es verdad que en Compaccha trabajaba mi tío José Tuset (Arístides Tuset en la novela)”.
Caracterización: Novela sobre las experiencias de un adolescente costeño que viaja por razones familiares a una hacienda andina. El hecho que la historia se desarrolle en la sierra no significa que sea indigenista, por el contrario ratifica su postura urbana, como el conjunto de su obra. Menos se puede dar atributos mineros, por la escasa y circunstancial referencia al tema.

· Todas las sangres
José María Arguedas (Andahuaylas, 1911-Lima, 1969) es uno de los más destacados novelistas hispanoamericanos. Arguedas incorpora la cultura indígena en la literatura escrita en español, buscando una relación armónica de carácter mestizo. Es autor de los libros de cuentos y novelas Agua (1935), Yawar fiesta (1941) Diamantes y pedernales (1954), Los ríos profundos (1956), El sexto (1961), La agonía de Rasu Ñiti (1962), Todas las sangres (1964), Amor mundo (1967) y El zorro de arriba y el zorro de abajo (1971).

De todas las obras de Arguedas, se dice que Los ríos profundos expresa con mayor lirismo y hondura el mundo mítico de los indígenas, su cósmica unidad con la naturaleza y la persistencia de sus tradiciones mágicas; sin embargo Todas las sangres, es un calidoscopio de situaciones humanas que presenta las fuerzas que luchan entre sí, pugnando por sobrevivir, y el inicio de la construcción de un mundo nuevo con sus aciertos e imperfecciones.

Entre esa multiplicidad de situaciones, muestra el conflicto ideológico y económico entre los hermanos Bruno, el hacendado de viejo cuño y Fermín Aragón de Peralta, minero progresista que invierte toda su fortuna buscando mineral; el trabajo en las minas de cientos de comuneros agrícolas prestados como si fueran objetos para trabajar; la concepción mágica del mineral y su influjo maligno por parte de los indios reclutados; la presencia de consorcios extranjeros que aplastan al dueño de la mina Aparcora y a los pequeños y grandes propietarios, con el poder del dinero que compra autoridades y conciencias.
Caracterización: Todas las sangres aborda la problemática minera en la etapa inicial de exploración, hasta que se encuentra la veta principal. Sin embargo muestra los rudimentarios procesos de contratación de personal, labores de excavación, sostenimiento y extracción de desmonte; pero principalmente la pugna de intereses económicos y la anomia en la que se desenvuelve la minería a espaldas de las organizaciones político sociales del país. La minería no es el tema principal de la novela; pero la condición de minero de Fermín Aragón, uno de los protagonistas, mantiene latente la temática durante gran parte de la obra. Se diría que Todas las sangres tiene más ingerencia en temas mineros que Tungsteno.

· Redoble por Rancas
La primera novela de Manuel Scorza (Lima en 1928 - Madrid 1983), Redoble por Rancas (1970) forma parte de un ciclo denominado La Balada (o La Guerra Silenciosa). Es un crisol que fusiona mitos ancestrales, historia, acontecimientos sociales y muestra la prolongada lucha de los campesinos para recuperar sus tierras, sustraídas por el descontrolado avance de las empresas mineras en el Centro del país.
Historia de Garabombo el Invisible(1972), El Jinete Insomne(1977), Cantar de Agapito Robles(1977) y La Tumba del Relámpago, son novelas que componen el ciclo y desarrollan también la temática social iniciada en la primera novela, con gran éxito editorial, habiendo sido traducidas a más de 40 idiomas.
Redoble por Rancas describe el avance del cerco de alambre que extiende la Cerro de Pasco Corporation sobre las propiedades de los campesinos de Junín y Cerro de Pasco, arrasando a su paso indolentes y arbitrarios los terrenos agrícolas, pastizales, ganadería, centros poblados y hombres. Es una historia sangrienta que retrata la indolencia de quienes, ostentando el poder, sometían a poblaciones íntegras, incapaces de merecer el mínimo respeto ni apoyo de la justicia. Hasta que por fin los indígenas, víctimas de la opresión, la humillación constante y huérfanos de la justicia, que constituía herramienta de poder de las clases dominantes, inician acciones de autodefensa que son reprimidas con espantosas masacres. Si fuera preciso dar un examen de peruanidad, leer las novelas de Manuel Scorza, debería ser requisito para conocer los infortunios y padecimientos de los hombres del ande en los albores de la minería republicana; mientras los gobernantes, cómodamente distantes de la realidad nacional o coludidos con los capitalistas extranjeros, permitían bárbaros atropellos y crímenes cuya vileza y ensañamiento escapa al nivel de entendimiento de la naturaleza humana, por lo que el autor encuentra en la fantasía y el sueño, el recurso de expresión para explicar lo inenarrable.
Caracterización: Redoble por Rancas y las demás novelas del ciclo, narran las luchas que libraron por resguardar sus propiedades agrícolas y ganaderas, las comunidades indígenas de Junín y Cerro de Pasco, contra la empresa de capitales norteamericanos Cerro de Pasco Corporation, en una etapa previa a la explotación de los yacimientos mineros.
· Lituma en los andes
Sin lugar a dudas, uno de los novelistas contemporáneos de habla hispana más importante a nivel mundial, es Mario Vargas Llosa, (Arequipa, 1936), cuyas principales obras de creación son Los jefes (1959), La ciudad y los perros (1963), La casa verde (1966), Conversación en La Catedral (1969), La tía Julia y el escribidor (1977), La guerra del fin del mundo (1981), Historia de Mayta (1984), ¿Quién mató a Palomino Molero? (1986), El Hablador (1987), Lituma en los andes (1993), Los cuadernos de don Rigoberto (1997), Elogio a la madrastra (1988) y La fiesta del chivo (2000).
De todas ellas, sólo la novela Lituma en los andes, se aproxima de manera muy tangencial a un ambiente minero, tema que MVLL al parecer no ha tenido oportunidad de conocer o no ha motivado su sensibilidad. La obra se desenvuelve en Naccos, lugar donde han sido destacados para resguardar el orden el cabo Lituma y su adjunto Tomás.
“Decían que Naccos había sido un pujante pueblo minero alguna vez. Ahora no existiría sin los trabajos de la carretera” –describe MVLL en el capítulo II-, describiendo el lugar como un conglomerado de barracones, donde duermen los peones que construyen la carretera que avanza a paso de hormiga, con frecuentes paralizaciones por parte de los trabajadores impagos y descuidos del gobierno, que parecía no tener ningún interés en concluir la obra.
La novela trata de los afanes de ambos policías bajo la constante amenaza de los guerrilleros maoístas de Sendero Luminoso, debatiéndose con misterios sin aclarar que les obsesionan, como ciertas desapariciones inexplicables.
Caracterización: Problemas políticos, sociales y culturales, que se suscitan en un antiguo campamento minero que ahora cobija a obreros y empleados de una constructora de carreteras. La temática minera sólo se circunscribe a las referencias de la mina ya desaparecida, donde van a parar los despojos de los desaparecidos, que investigan Lituma y Tomás.


Conclusión
De los cuentos comentados, solo Inundaciones, que forma parte del libro “Siete rosas de hierro” del escritor Zeín Zorrilla, trata sobre aspectos netamente mineros. Los demás se ocupan del tema de manera tangencial o circunstancial: Una aventura del viejo Beaumont, de Felipe de Lucio (Historia romántica en ambiente minero), Las Tradiciones La desolación de Castrovirreina y La mina de Santa Bárbara, de Ricardo Palma (Temas sobre el origen de minas y de riquezas derivadas de la minería), Lampadas de minero, de Augusto Mateu Cueva (Formación de cultura proletaria de trabajadores mineros), y Cobriza, de Félix Huamán Cabrera (Luchas reivindicativas).
Ninguna de las novelas comentadas, que son las únicas relacionadas con la minería publicadas en el Perú, abordan íntegramente temas mineros. Sin embargo El retoño, de Julián Huanay y Todas las sangres, de José María Arguedas, pese a que sólo tratan de la minería en breves capítulos de las novelas citadas, se ocupan del tema minero con verdadero acierto. En El Retoño se denuncia la explotación de niños en rudimentarias labores mineras de “pallaquéo” y “capachéo” y en Todas las sangres, los conflictos sociales y económicos durante el período de exploración hasta el descubrimiento de una veta principal.
La novela El tungsteno de César Vallejo, refiere problemas derivados de los negocios mercantiles de la empresa “Marino hermanos” y el modus operandi de la burguesía local. La serpiente de oro, de Ciro Alegría trata de un hecho luctuoso protagonizado por un ingeniero durante las exploraciones en las riberas del río Marañón. Crónicas de San Gabriel, de Julio Ramón Ribeyro, refiere muy brevemente un amotinamiento de mineros. Redoble por Rancas, de Manuel Scorza aborda a profundidad la prolongada e infructuosa lucha de los campesinos de la sierra central, contra el avance del cerco de las empresas mineras sobre sus propiedades agrícolas y ganaderas. Finalmente, Lituma en los andes, de Mario Vargas Llosa, trata de problemas de índole política, social y cultural en zonas aledañas a un antiguo campamento minero, donde dos policías investigan misteriosas desapasiones de gente.
La narrativa sobre temas referidos a la minería, en el Perú, es deficiente. Incipiente tratándose de cuentos y nula en cuanto a la publicación de novelas. El Perú será un país minero, cuando los trabajadores y empresarios, los organismos que los representan, el gobierno con las entidades culturales y ministerios afines y la sociedad en su conjunto, tomen conciencia de la importancia de la minería como fuente de trabajo y riqueza, como ente productivo responsable, justo y respetuoso de las normas de protección del medio ambiente, el legado que dejaremos para la posteridad.
Alturas de La Libertad, marzo del 2008.

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Roberto Rosario Vidal. Escritor ancashino nacido en Lima. Trabajador minero. Narrador.
OBRAS:
Cuentos: Los Sudacas (2005) Lámpara de minero (2007).
Novela: Volcán de viento (2008).
Cuentos para niños: El trotamundos. El Tesoro de Kitakaiteri. Raspadilla de limón. Cuentos de Navidad.
Poesía para niños: La casa de Cleofé
Fue Presidente y primer presidente de la Asociación Peruana de Literatura Infantil y Juvenil. APLIJ

Desde 1988 labora en empresas mineras. Actualmente trabaja en Sayapullo La Libertad.
rrosario101@hotmail.com
www.roberto-rosario.com